Estoy de mudanza. Como tenía poco con dos trabajos en verano, me dije... ¡qué mejor momento para cambiarme de casa! Y puestos a elegir... un 4º sin ascensor, para ejercitar las piernas, que me paso el día entero sentada delante del ordenador y me vendrá bien hacer un poco de ejercicio. Y dicho y hecho. He empezado a hacer una mudanza-estilo-hormiga: cojo un par de bolsas o maletas, las lleno de cosas, las bajo a la calle, camino cinco minutos hasta la casa nueva, subo cuatro pisos andando, vacío las bolsas o maletas, bajo los cuatro pisos, vuelvo a mi casa vieja y repito la operación.
Ayer vino Evita Luna a ayudarme. Después de subir las correspondientes bolsas, nos sentamos a las seis de la tarde en el suelo de una de las habitaciones de la casa nueva, decorada en estilo minimalista con una botella de agua fresquita y un par de maletas vacías, esperando a que llegasen los de Ikea a traernos algún embalaje en el que poder sentarnos más cómodamente. Y a las nueve llegaron, o más bien “llegó”, un hombrecillo regordete que dejó la furgoneta aparcada al principio de la calle. Nos asomamos emocionadas a la ventana para contemplar como sacaba catorce tandas de bultos de su vehículo y los iba llevando al portal. Sin carrito, que ya conocemos todos la política de Ikea de economizar gastos. Ya de paso observábamos también a los vecinos de la casa de enfrente. (Por lo que parece, en mi nuevo barrio se estila lo de asomarse al balcón a esas horas, en chichas a ser posible, para mirarse unos a otros sin intercambiar palabra. Y desde luego hay que integrarse, aunque de momento creo que no me voy a animar a quitarme la camiseta.)
Cuando el hombrecillo consiguió reunir todos los paquetes en el portal, cogió aire, se puso un trozo de estantería embalada a la espalda y empezó a subir los cuatro pisos. Eva y yo cambiamos la ventana por la barandilla de la escalera, para poder observar el proceso cual pensionistas delante de una obra. El hombrecillo resoplaba y resoplaba. Y llegó al rellano tan sin resuello, que nos apiadamos de él y bajamos al portal a por las cosas que menos pesaban. Hicimos dos viajes cada una y volvimos a acodarnos en la barandilla para seguir observando, conocer vecinos y dar apoyo moral al hombrecillo, que cada vez nos entregaba los paquetes más sudados, y que hizo nada más y nada menos que 10 viajes, es decir subió y bajó 40 pisos, un total de 800 escalones. Y que seguramente se cagó, pero mucho mucho mucho, en toda mi parentela.
¡Gracias Eva!
viernes, 28 de julio de 2006
Gimnasia de mantenimiento
Redicho por
Marga
a las
09:35
26
habladurías
viernes, 21 de julio de 2006
Apache soltera saluda tribu
Me pide Inés que de señales de vida, o para ser exactos “que haga señales de humo”. Yo por mí obedecería órdenes, pero no sé si a mis padres les haría demasiada gracia que me pusiera a hacer una fogata en su jardín y echase mano de alguna de sus alfombras. Sospecho que no. Así que os vais a tener que conformar con cuatro letras mal puestas.
Estoy de anti-vacaciones, con más trabajo que nunca. Ay. Casi no tengo tiempo para leeros ni para contestar a vuestros comentarios, aunque os agradezco muchísimo que os paséis por aquí a saludar. En cuanto consiga un rato libre prometo que escribiré algo medianamente interesante. Contestaré correos electrónicos. Dormiré. Me tiraré a tomar el sol… ya sabéis, cosas de esas que suelen hacer los trabajadores-con-contratos-no-abusivos en verano. Así que de momento...
Eso ser todo.
Yo seguir viva.
Besos a todos.
Mi echar tribu de menos.
Redicho por
Marga
a las
20:45
19
habladurías
lunes, 17 de julio de 2006
Chanclas "de dedo"
Mi tía y yo contemplando un grabado que reproduce la última cena de Leonardo da Vinci, colgado en una habitación de casa de mis abuelos:
Tía: Es curioso verdad, quién diría que en época de Jesucristo ya estaban de moda las chanclas “de dedo”.
Yo: (risas)
Tía: ¿Qué pasa?
Yo: Sí, bueno, supongo que Leonardo investigaría para ver que tipo de sandalias llevaban entonces.
Tía: ¿Y por qué tenía que investigar?
Yo: En fin, porque no creo que Leonardo hiciese a Jesucristo y compañía posar mientras pintaba el fresco ¿no?
Tía: ¿Y por qué no?
Yo: ...
Como curiosidad un fotograma de una de mis películas favoritas: Viridiana de Luis Buñuel, en la que se hace una genial y surrealista parodia de la última cena. También hay escenas imitando el famosísimo fresco de Leonardo en Mash o en Jesucristo Superstar.
Y esto sólo para muy valientes... una última cena viviente made in USA, haciendo clic en este enlace.
Redicho por
Marga
a las
12:58
26
habladurías
viernes, 14 de julio de 2006
Requies-cat in pace

Se nos murió la gata. Tosca, se llamaba. Me la regaló el padre de Eli cuando salíamos juntos, hará ya unos diez años. Al venirme a Madrid tuve que dejarla en casa de mis padres. Me daba pena encerrarla en un zulo. Y además mi madre la adoraba, no me hubiera dejado traérmela ni por todo el oro del mundo.
Llevaba varios meses enferma. Esta tarde mis padres y la niña salieron a hacer unos recados, y al volver a casa se la encontraron muerta en la alfombra de una habitación.
Mi madre me llama apenada para contármelo, pero no puede evitar reirse de vez en cuando con las ocurrencias de la pequeña siniestra. Que por supuesto se pone al teléfono para darme la noticia, emocionada y aceleradísima: “Mami, se murió Tosca. Estaba en el suelo muerta y ahora Nacho -su abuelo- la está envolviendo en un plástico con celo, ¡parece una momia! -esto me pasa por llevarla a las salas egipcias del Arqueológico-, la estoy tocando pero se te queda la mano un poco pegajosa...” Suelta rápidamente el teléfono para no perderse ni un detalle de los preparativos.
Mi madre me sigue radiando la escena. “No hace más que darle besos y toquetearla, ya sabes como es, a ver si acaba tu padre de envolverla porque me están poniendo enferma, bla bla bla... ahora tu hija acaba de coger el paquete y lo lleva colgado al hombro como si fuera un fardo”. Escucho a mi padre gritar en la distancia “eh tú, deja eso donde estaba que no es un jamón”, y a Eli comentarle a su abuela “Nacho dice que es un jamón”.
Mi madre ha optado por bajar a la difunta al sótano y cerrar la puerta con llave, para evitar que la pequeña sádica siga jugando con el cadáver. Me dice que ahora se pasea nerviosa por la casa con una pala de playa, esperando a que vuelva su abuelo para enterrarla en el jardín.
Siempre le ha fascinado la muerte. Cuando hace un año le expliqué con muchísimo tacto que nuestro perrito se había ido al cielo, lo primero que me dijo fue: “¿está en casa? quiero verlo muerto”. Tampoco se me olvida una tarde del verano pasado, en la que no había quien le quitase de las manos un cadáver de mirlo -cazado por la gata- que mi madre había metido en una bolsa de plástico transparente para tirarlo a la basura.Pero he de reconocer que de casta le viene al galgo. Debía de tener yo tres añitos. Mi abuelo volvía de caza y pasó por casa para dejarnos unas cuantas perdices. Me gustaron tanto los “pajarines” que mi madre no tuvo más remedio que dejarme dormir con dos de ellas en la cama. ¡Dónde vamos a parar... dos perdices muertas son mil veces más amorosas que un osito!
Ahora en serio... echaré mucho de menos a mi gatita... era guapa ¿verdad?
Redicho por
Marga
a las
20:41
22
habladurías
jueves, 13 de julio de 2006
De tal madre tal hija
- Cuando sea mayor tampoco me voy a casar.
- Vale.
- Pero sí voy a tener hijos.
- Bueno, entonces tendrás que buscarte un novio.
- No, tampoco quiero novios.
- Pues si quieres tener hijos, o te buscas un novio o vas al médico a que te “pinche” uno.
- Sí, mejor voy al médico a que me “pinche” un hijo.
Glosario: “pinchar” = Inseminación artificial.
(Ah, por cierto, a mi no me la “pinchó” un médico precisamente.)
Redicho por
Marga
a las
21:23
19
habladurías
domingo, 9 de julio de 2006
Las gallinas de Madrid
Miniconversación mantenida hace unos tres meses. A las ocho menos diez de la mañana. Camino de la parada del autobús escolar. Yo caminando a toda leche y ella corriendo. Pasamos al lado de un grupito de aves que picotean miguitas de pan en el suelo.
“Mira mami... unas palomas grises y una gallina... qué moooonas...”
Frenazo en seco. Gran carcajada (con lágrimas y todo).
“Joder Eli, eso no es una gallina, es una paloma marrón.”
Redicho por
Marga
a las
23:47
23
habladurías
viernes, 7 de julio de 2006
Rencorosa
Hace quince días la dejé en casa de mis padres. Ella tiene vacaciones y yo no. Todas las tardes he cogido el teléfono religiosamente, he marcado el número de mi antigua casa y he esperado largos piiiii piiiii piiiii hasta oír la voz de mi madre al otro lado. Todas las tardes he escuchado la misma frase: “es mamá ¿quieres hablar con ella?”. Y todas las tardes he sido testigo de la misma respuesta lejana y contundente: “no”.
Si no la conociese me dolería. Pero la conozco bien. Siempre hace lo mismo, se niega a hablar por teléfono con las personas a las que echa de menos. Por eso todas las tardes cuelgo el teléfono sin que su negativa suponga demasiado. Por eso cuando dan las ocho tengo siempre mi ratito de saudade. Y por eso mañana cogeré el tren, para pasar veinticuatro miserables horas con ella. Para llamarla otra vez el lunes por la tarde y poder escuchar de nuevo ese delicioso “no”.
Redicho por
Marga
a las
18:10
24
habladurías
martes, 4 de julio de 2006
O poeta e o violão
Si tengo que elegir, prefiero escuchar la bossa en su expresión más pura, o poeta e o violão (el poeta y la guitarra). Pero Toquinho a la guitarra es sobrecogedor, con o sin acompañamiento, y los músicos de su banda muy buenos.
Vamos, que me faltó poco para ponerme a llorar cuando empezó a cantar la Samba da benção -la canción con la que me inicié en la bossa- y acabó con la Samba pra Vinícius, un tema compuesto por Toquinho y Chico Buarque en homenaje al gran poeta Vinícius de Moraes.
Y con esta última os dejo. Un video que comienza con una grabación antigua -con varios primeros planos de Vinicius- y termina con otra en color, cantada por Toquinho y Chico. La letra más abajo.
Samba pra Vinícius
Poeta, meu poeta camarada
Poeta da pesada,
Do pagode e do perdão
Perdoa essa canção improvisada
Em tua inspiração
De todo o coração,
Da moça e do violão, do fundo,
Poeta, poetinha vagabundo
Virado, viramundo,
Vira e mexe, paga e vê
Que a vida não gosta de esperar
A vida é pra valer,
A vida é pra levar,
Vinícius, velho, saravá
Poeta, meu poeta camarada
Poeta da pesada,
Do pagode e do perdão
Perdoa essa canção improvisada
Em tua inspiração
De todo o coração,
Da moça e do violão, do fundo,
Poeta, poetinha vagabundo
Quem dera todo mundo fosse assim feito você
Que a vida não gosta de esperar
A vida é pra valer,
A vida é pra levar,
Vinícius, velho, saravá
Para los profanos, Toquinho es quien compuso la archimegarequeteconocida Aquarela, que os pongo más abajo (además cantada como a mi me gusta, voz y guitarra solamente).
Los que quieran saber más... a la Wikipedia.
Y aviso a los que no hayais catado la bossa todavía, engancha... y mucho. Ya veis que no me he resistido a torturaros con dos videos.
Redicho por
Marga
a las
00:23
13
habladurías




