miércoles, 17 de octubre de 2007

Engañando a los snobs (ii)

Continuación del post anterior: Engañando a los snobs (i)

Ante este primer triunfo, Hans van Meegeren, decide continuar con su pujante negocio. Con las ganancias se compra una casita de doce habitaciones en el barrio más pijo de Niza. Y en 1938 vende una de sus falsificaciones más famosas, La última cena (hay entendidos que incluso a día de hoy siguen dudando de su autenticidad).


La última cena
. Hans van Meegeren (falsificación de Vermeer).

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, en 1939, regresa a Holanda. Se separa de su segunda mujer y empieza a darle a la morfina. La calidad de sus cuadros disminuye bastante -no debe ser fácil pintar puesto-, pero siguen vendiéndose bien. Se convirtió en un hombre inménsamente rico, llegó a tener 52 casas, 15 casas de campo y varios clubes nocturnos en Ámsterdam (ejem). Por lo general, los cuadros se los compraban holandeses ricos que no querían que el patrimonio de su país pasase a manos de los nazis.

INCISO: Hoy en día, las falsificaciones de Hans van Meegeren no habrían colado ni de coña, basta con colocarlas al lado de un Vermeer auténtico para detectar el fraude a simple vista. Pero en aquella época Vermeer no era tan conocido. Gran parte de sus obras estaban almacenadas para evitar que se dañasen durante la guerra y era prácticamente imposible cotejarlas con las de van Meegeren. Además, Hans no se arriesgaba a vender obras con la temática típica de Vermeer (interiores y escenas costumbristas), se inventó directamente un nuevo periodo “perdido” del artista en el que supuestamente le habría dado por pintar obras religiosas. Al no existir cuadros religiosos de Vermeer con los que compararlos (sólo hay uno conocido), las falsificaciones resultaban casi imposibles de detectar.

Los problemas vinieron por otro lado. Durante la ocupación alemana, Hans le vende una falsificación de Vermeer, Cristo con la mujer adúltera, al banquero y tratante de arte Alois Medl, que se lo vende a su vez a Hermann Göring, un capitoste nazi. En 1943, ante el avance de las tropas aliadas, Hermann Göring decide esconder toda su colección de arte, procedente en su mayor parte de los saqueos, en una mina de sal.

Una vez finalizada la guerra, en 1945, los aliados localizan la mina y se encuentran con todas estas obras, entre ellas el Vermeer falso. Interrogan a Alois Medl, que para salvar el culo se chiva: me lo vendió un tipo llamado van Meegeren, seguro que se lo robó a algún pobre judío, el muy perro”.


Cristo y la mujer adúltera. Hans van Meegeren (falsificación de Vermeer).

Se acabó la buena vida. Van Meegeren es arrestado por abastecer al enemigo, acusado de vender obras del patrimonio holandés a los nazis. Como colaborador de los alemanes, el veredicto estaba claro: pena de muerte o cadena perpétua.

Continuará.

4 habladurías:

Renton dijo...

Te informo que he estado a esto (deditos muy, muuuy juntitos...) de ir a mirar a San Google...

Ncht!

Necio Hutopo dijo...

Y la cosa acaba mejor... pero no seré yo quien suelte spoilers aquí

Henry The VIII dijo...

Benvolguda Mami Soltera Con Parásito Encantador,

He trobat al teu bloc una fotografia molt xula d'un tricorni. M'aniria molt bé per al proper post ja que estic cercant-ne. Ficaria òbviament la procedència.

Em deixes please que la pengi?

Salutacions.

Henry The VIII

Anónimo dijo...

Pero qué bien nos cuentas las historias!

Un saludo,

Julia